miércoles, 9 de junio de 2010

El comienzo


Como siempre comenzar es dificil. Asi que intentare resumir y plasmar de la mejor manera lo que fue mi primer impresion al aterrizar en Chennai.
Comienzo por decir que cuando llegue al aeropuerto me senti como si estuviera en el aeropuerto de Monteria o de alguna ciudad del caribe colombiano (expectuando Cartagena, algo menos turistico), el aire era similar, al respirar no me sentia extraña, no me sentia tan extranjera. Una vez me subi al taxi, el aire familiar del caribe colombiano paso a ser el aire familiar de una ciudad como Girardot o Melgar, sí, el trafico, los puestos en las calles, la gente caminando en las calles, el puesto de jugos, el puesto de fritos, la tienda de variedades, el vendedor ambulante, el aire humedo y caliente. El aire continuaba siendo familiar, respirar no me costaba trabajo.
Aun hoy cuando dejé de respirar el aire familiar de Melgar para respirar totalmente el aire de Chennai, este me sigue siendo familiar. Es como si la transicion a este espacio se hubiera dado automaticamente, como que sin trabajo alguno ya me sienta parte de esto que me rodea. Caminar por la calles de Chennai, con un trafico desordenado, motos, carros y personas en un mismo lugar, sin reglas, ni normas, mil pitos sonando sin cesar, personas tratando de ubicar un lugar en el bus que va repleto, niñas que salen del colegio con sus uniformes de camisa blanca y sus moñas del mismo color, con jovenes que manejan su moto y se miran al espejo retrovisor para chequear si quedaron bien peinados, con puestos donde se vende mango, sandia, .... Caminar por estas calles se me hace familiar, es como si este, alguna vez, hubiese sido mi lugar.

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