domingo, 18 de julio de 2010

A 3 semanas de partir

Sé que al comienzo me recibió con lágrimas y cuestionamientos, sentía que estaba en el lugar equivocado y me preguntaba quién me mando venir acá, la primera semana en Calcuta fue una semana gris, pasada por lágrimas, y lluvia. Ahora a 3 semanas de partir, el panorama es totalmente distinto, siento que necesito más tiempo para hacer todo lo que quiero, para visitar todos los lugares, para probar todos los sabores, para sentir todas las sensaciones que ofrece esta ciudad. Ahora las semanas se pasan rápido, la cotidianidad de mis días hace que me sienta parte de este lugar, ya reconozco los lugares, los rostros, los colores. Ya no me siento tan ajena y lejana como cuando llegue. Disfruto organizar mi mosquitero cada noche, sentir el calor de las noches y levantarme en las mañanas dispuesta a tomar una ducha de agua fría. Disfruto preparar mi café o mi avena en una pipeta de gas y desayunar viendo videos en MTV India, deseando poder bailar como los protagonistas. Disfruto caminar hasta la oficina siendo abrigada por el calor de las mañanas. Disfruto almorzar paneer roll o chicken choowmain, en el puesto de la esquina. Disfruto poder cada día escoger un dulce diferente de los miles que ofrece esta ciudad y degustarlo de principio a fin. Disfruto la sensación de degustar “Pan”, la combinación de sabores y esencias es increíble. Disfruto llegar por la noche a mi habitación, hablar con mi room mate, leer un rato, tomar otra ducha de agua fría y disponerme a descansar. Disfruto tomar el bus para ir al hogar de niños los fines de semana, sentarme en esa mesita en la que cada vez que miro al frente, tengo a la virgen, mientras marco las etiquetas y los folders de los niños. Disfruto conversar con el señor que está a la entrada del hogar quien me recibe siempre con una bendición y una sonrisa. Disfruto sentarme en la capilla y orar, situaciones en las que a veces las lagrimas y el sudor se mezclan para refrescar mi alma. Disfruto ir a Park Street y comer en uno de los multiples restaurantes que ofrece esta ciudad y acompañar mi comida con una refrescante cerveza. Disfruto lavar mi ropa en balde y sudar hasta quedar tan empapada como la ropa que estoy lavando. Disfruto esta ciudad como si fuera parte de mi vida, disfruto vivir en Calcuta y sé que en 3 semanas cuando esté a punto de partir, me hará derramar nuevamente lágrimas, esta vez por la nostalgia de dejar lo que ya es parte de mi vida.

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